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martes, 30 de abril de 2013

Godoy Cruz tiene un médico cada 36 habitantes y Santa Rosa uno cada 1.731

El desequilibrio en la distribución del recurso humano es una de las falencias de la red, que quedó en evidencia con un trabajo realizado por la Facultad de Ciencias Médicas de la UNCuyo. Las causas y las posibles soluciones. La situación crítica de algunas especialidades.




En Godoy Cruz hay un médico cada 36 habitantes, mientras en Santa Rosa hay uno cada 1.731 vecinos. El desequilibrio en la distribución del recurso humano es una de las falencias del sistema de salud estatal, lo que quedó en evidencia con los resultados de un trabajo realizado por Facultad de Ciencias Médicas de la UNCuyo.
El trabajo también reveló las regiones sanitarias en las que están concentrados los profesionales. El mayor porcentaje trabaja en la zona denominada metropolitana norte (donde está comprendido el Gran Mendoza), le siguen en orden descendente la metropolita sur, el Este y finalmente el Valle de Uco, que es la más despoblada en cuanto profesionales de la salud.
La sugerencia de la Organización Mundial de la Salud (OMS) es que debe haber un médico cada ochocientos habitantes, pero en Mendoza hay tres veces más. Según datos oficiales en Argentina egresan en promedio cada año unos 4.500 médicos y en Mendoza 250.
La sugerencia de la Organización Mundial de la Salud (OMS) es que debe haber un médico cada ochocientos habitantes, pero en Mendoza hay tres veces más. Según datos oficiales en Argentina egresan en promedio cada año unos 4.500 médicos y en Mendoza 250.
Según datos de la Secretaría de Políticas Universitarias en 2010 se recibieron 130 egresados de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNCuyo, 112 de la Universidad de Mendoza y 35 de la Aconcagua.El número de médicos egresados en Mendoza se amplió debido a la apertura de dos carreras de Medicina de universidades privadas.
Falta de incentivos
El decano de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNCuyo, Roberto Vallés, dijo que la provincia tiene un número excesivo de médicos en relación a sus habitantes, aunque señaló que el problema más grave es la distribución “caprichosa” de los profesionales a lo largo del territorio.
Mendoza tiene más médicos de los aconsejadas, pero mal distribuídos.
El inmunólogo explicó que la distribución desigual de los profesionales se debe a una multiplicidad de causas. Entre ellas nombró la falta de incentivos para vivir en zonas alejadas, la imposibilidad de seguir estudiando y de actualizarse y la inexistencia de un plan a largo plazo, que posibilite el recambio.
Para el decano, el Gobierno no debe pensar sólo en el incentivo económico para que los médicos se instalen lejos de los centros más poblados, sino también en ofrecerles una carrera en atención primaria de la salud, que les permita actualizarse en forma permanente.
“Si yo fuera un médico recién recibido, me ofrecer irme a 400 kilómetros de la ciudad de Mendoza y me dicen que paso ahí 20 años es posible que lo rechace. Pero si me ofrecen lo mismo y tengo un programa de atención primaria de la salud, donde en determinado número de años voy a poder acceder a un centro de salud u hospital con mayor complejidad, entonces es posible que lo acepte”, explicó.
“Si yo fuera un médico recién recibido, me ofrecer irme a 400 kilómetros de la ciudad de Mendoza y me dicen que paso ahí 20 años es posible que lo rechace. Pero si me ofrecen lo mismo y tengo un programa de atención primaria de la salud, donde en determinado número de años voy a poder acceder a un centro de salud u hospital con mayor complejidad, entonces es posible que lo acepte”, explicó.
El médico aseguró que tanto la universidad como el Gobierno deben poner en marcha estrategias para territorializar a los médicos, sin que esto implique abandonarlos en zonas alejadas sin ninguna posibilidad de especialización ni de progreso profesional.
En los extremos
El trabajo, que realizó la facultad en 2010, dio cuenta que Godoy Cruz y Capital son los departamento que más médicos tienen en relación al número de habitantes (uno cada 36 y uno cada 48 respectivamente).
Luego se produce un salto en las estadísticas. En Guaymallén hay un médico cada 241 habitantes, en Luján uno cada 256, en Rivadavia uno cada 279 y en San Martín uno cada 293. En el otro extremo, las comunas que menos profesionales tienen en relación a la cantidad de vecinos son: Lavalle con uno cada 1.019; Tupungato con uno cada 1.207, General Alvear con uno cada 1.337 y San Rosa con uno cada 1.731.
El Valle de Uco es la región sanitaria donde hay menos médicos por habitante.
Si se tienen en cuenta la cantidad de habitantes por médico según las regiones sanitarias de Mendoza, la peor situación es la del Valle de Uco, con un médico cada 696 ciudadanos; le sigue la Sur, con uno cada 551 y el Este, con uno cada 347. En la mejor situación se ubican la región metropolitana norte, con uno cada 161 y la metropolitana sur, con uno cada 168 habitantes.
Vallés planteó otro de los inconvenientes del sistema en relación a sus recursos humanos y es que, según las recomendaciones internacionales, debe haber cinco enfermeros por cada médico, relación que no sólo no se cumple en Mendoza, sino que es inversa.
El decano dijo que en los últimos años incentivaron la carrera universitaria de enfermería, y desde el 2011 la cifra de aspirantes se mantuvo alrededor de las cien personas.
Especialidades críticas
Otra de las falencias del sistema sanitario público, que incluso ha sido reconocida por las autoridades de la cartera de Salud de esta gestión y de anteriores, es la falta de profesionales en algunas especialidades como neonatología o terapia intensiva del adulto, sólo por dar algunos ejemplos.
Vallés, decano de Ciencias Médicas. Gentileza Edición UNCuyo/Axel Lloret.
Para Vallés, esta realidad también se debe a un cúmulo de factores y resaltó dos que a su entender son los más importantes. Dijo que las especialidades que faltan son las que requieren más esfuerzo, gran dedicación y compromiso con la profesión. La otra razón –dijo- es que un 65 por ciento de las estudiantes de medicina son mujeres, a las que se les complica optar por especialidades que implican ausencias prolongadas del hogar, muchas de veces de noche por las guardias, sobre todo cuando los hijos son pequeños.
“Creo que esto pasa en otras profesiones, es un reflejo de que nos estamos formando para lograr un determinado bienestar profesional y económico a través de la ley del menos esfuerzo y no a través de la vocación que tenemos y que significa esfuerzos”, fueron las palabras del decano.

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