martes, 11 de diciembre de 2012

Cuando la pantalla se vuelve muy adictiva


Según padres y médicos, el uso de la computadora, la consola y la iPad puede desplazar actividades fundamentales, como comer o descansar. Cuáles son los signos que deben ponernos en alerta y qué medidas conviene tomar

Por Cintia Perazo  | Para LA NACION


"No podés pasar tantas horas frente al televisor." "Apagá ya la computadora, que tenés que hacer la tarea." "Es el cumpleaños de tu amigo, te dije que dejes de jugar a la Play, que se hace tarde." Estas frases son moneda corriente en la mayoría de los hogares donde hay chicos y equipos tecnológicos.

A los 8 años, muchos chicos comienzan a mostrar síntomas de adicción por los dispositivos. Pero, ¿por qué? Diversos estudios destacan que al utilizar algunas tecnologías y, sobre todo, con los videojuegos se segregan grandes dosis de dopamina, un neurotransmisor asociado a los mecanismos de recompensa y a los comportamientos adictivos.

Los especialistas advierten que es difícil probar que las nuevas tecnologías provoquen por sí mismas nuevas patologías, pero sí hay evidencia de que pueden exacerbar trastornos previamente existentes, o hacer que tomen nuevas manifestaciones o matices. "Los 8 años es una edad en la que se comienza a desarrollar regiones prefrontales involucradas en este proceso", explica Claudio Waisburg, neuropediatra y director médico en Ineco Infantojuvenil.

El nivel de adicción no puede medirse por la cantidad de horas a los que se exponen a las pantallas, sino por las cosas que se postergan o se dejan de hacer por el objeto de adicción. "Basta con que se prefiera jugar con la Play a almorzar en familia o salir a una actividad deportiva o social. Este comportamiento puede llevar a las personas a sufrir apatía, nerviosismo, irritabilidad, pánico y poco interés en convivir con otras personas", sostiene el neuropediatra.

Para Silvia Naya, psicóloga especialista en niños en el centro Espacio Olazábal, una de las principales razones para esta tendencia es que los videojuegos brindan la recompensa inmediata, y si no ganan, los jugadores pueden repetir los intentos en forma infinita.

Opiniones divergentes
Si bien en América latina éste todavía no es un problema extremo, en países como Estados Unidos, China e Inglaterra se registran muchos casos de adicciones a la tecnología, lo que ha llevado a la apertura de clínicas especializadas en el tema. "El objetivo principal de este tratamiento es aumentar la autoconfianza de los asistentes en los encuentros reales por sobre lo virtual", relata Waisburg.

El sedentarismo es tal vez la acusación directa más fundamentada contra los videojuegos y es el que está generando una verdadera epidemia de obesidad en casi todo el mundo. Por eso los especialistas recomiendan que los niños realicen actividades deportivas y al aire libre.

Desde España, Fernando Suárez Lorenzo, presidente del Colegio Profesional de Enseñanza en Informática de Galicia, lleva adelante una campaña para formar a los menores en el uso responsable de Internet. Mientras muchos profesionales cuestionan o limitan el acceso de los niños frente a la Red, Lorenzo sostiene que negar el uso de las tecnologías a los niños sería excluirlos de su entorno. "Los responsables de la educación de los menores debemos ser conscientes del enorme potencial que aportan en su formación integral y conocer los límites a su uso que debemos imponer, pero siempre dentro de unos parámetros en los que sopesemos claramente el valor que aportan las tecnologías a la educación de los niños", agrega.

Alguno de los síntomas que Naya enumera para que los padres puedan darse cuenta de cuándo un simple juego puede transformarse en adicción es en el momento en que los chicos dejan de disfrutar de lo que hacen para convertirse en una necesidad, un rasgo característico de las adicciones. "Algunos, incluso, cambian su humor si no se los deja jugar o pasar muchas horas frente a una pantalla. Otros piensan todo el tiempo en los jueguitos, lo que afecta su rendimiento escolar y su comportamiento. También se puede observar una gran angustia frente a la negativa de jugar o estar conectados", describe.

Waisburg sugiere a los padres estar atentos a la calidad y cantidad de videojuegos que consumen sus hijos, dialogar con ellos y poner límites.

Contrariamente a lo que se piensa, la imagen del jugador solitario y aislado del mundo está siendo derribada por una nueva generación de videogames que exigen armar equipos en los que interactúan varios jugadores. "Recientes investigaciones señalan que los gamers adquieren habilidades sociales muy necesarias en el mundo actual, como la interacción virtual y el trabajo en grupo", manifiesta el neuropediatra, y sostiene que para los niños y los jóvenes de hoy jugar a los jueguitos es un factor de integración social, y quienes no lo hacen corren el riesgo de quedar aislados de su grupo de pares. "Si los videojuegos o Internet aíslan a los chicos es porque ya tenían dificultades de interrelación previas", agrega.

Suárez Lorenzo recomienda no hacer diferenciación entre la educación en Internet y en el mundo real. "Del mismo modo que los padres nos preocupamos por conocer a los amigos de nuestros hijos, debemos aplicar esta pauta a los amigos que tienen en las redes sociales. Al igual que preguntamos a dónde van en sus ratos libres, debemos saber por dónde navegan en la Red", observa.

Asimismo, el presidente del Colegio Profesional de Enseñanza en Informática de Galicia resalta que es fundamental tener un clima de confianza con los hijos, siendo conscientes de que las restricciones que se pueden plantear en las casas al uso de las tecnologías desaparecen fuera del hogar.

Javier Urra, psicólogo, pedagogo y profesor en la Universidad Complutense de Madrid, coincide con Suárez Lorenzo en que es fundamental la confianza con los progenitores para que si perciben peligro, algún riesgo o acoso se lo informen a sus padres. Otro punto que resalta es la importancia de plantear horarios de uso y actividades.

Preocupadas y ocupadas

Flavia es mamá de Francisco, de 8 años. "Recuerdo que a los 8 años ya suplía un montón de actividades por quedarse jugando con la Wii. Hoy ya puedo controlarlo mejor, pero si fuera por él estaría todo el día jugando", dice Flavia.

Una historia similar tiene Beatriz, mamá de Guido, también de 8 años. Ella comenzó a notar la adicción de su hijo por la tecnología el año pasado. "No afectaba su desempeño en el colegio, pero sí en su vida social. Prefería quedarse en casa a salir o andar en bicicleta", detalla.

Beatriz todavía recuerda aquel día que a Guido se le rompió la consola Nintendo DSi. "Estaba histérico y no escuchaba ninguna explicación. Decía que no podía esperar a que la mandemos a arreglar. Hay determinados momentos que llega a un nivel de tanta abstracción que pierde la noción del tiempo, a tal punto que ni siquiera tiene la necesidad de comer. Cuando lo vi de esta manera hablé con él y le hice notar que los dolores de cabeza y las contestaciones agresivas cuando se suspendía la tecnología eran reacciones típicas de gente adicta", relata, preocupada, Beatriz.

La mamá de Franco, Sandra, también tuvo que establecer horarios y límites para que su hijo no pasara todo el día frente a la computadora. "Pasa unas 4 horas frente a la PC, pero lo que más me preocupa es que le cuesta realizar actividades básicas y fundamentales, como comer o jugar con juguetes, que sólo usa cuando se le prohíbe el uso de la computadora. Para distraerlo suelo llevarlo a jugar a espacios al aire libre", sostiene.

Luciana es mamá de Tomás, de 8 años. Aunque en el pasado no le limitaba el uso de la Play ni de la iPad, hace algún tiempo tuvo que hacerlo porque tantas distracciones complicaban su aprendizaje escolar. "Ahora lo noto más calmado, antes quería estar frente a los juegos todo el día. La verdad que es muy cómodo que los chicos estén conectados, pero cuando se vuelve un tema que los obsesiona hay que prestarles más atención. Muchas veces comparto con él esos momentos porque le gusta mostrarme todos los niveles que gana, pero también me interesa que el tiempo que paso con él no sea sólo encuentros tecnológicos", asegura Luciana.

EN VACACIONES, HASTA UN 40% MÁS DE PC

Llegan las vacaciones de los chicos. Pero, en el mejor de los casos, los padres sólo pueden tomarse unos días de descanso para pasarlos junto a sus hijos.

Por eso, y para esquivar el aburrimiento, muchos chicos terminan recurriendo a las computadoras, los smartphones y las tabletas.

"Según nuestros sondeos, es en esta época cuando los chicos aumentan hasta un 40 por ciento el tiempo que pasan frente a la PC, fundamentalmente conectados a través de redes sociales y sistemas de mensajería instantánea (es decir, el chat)", explica Juan Manuel Lechuga, gerente de producto de la empresa de seguridad informática EDSI Trend Argentina.

Pero el problema no sólo es el tiempo que pasan frente a las pantallas. Hay un inconveniente más preocupante que tiene que ver con la seguridad de los menores y, eventualmente, de los dispositivos. "Con el incremento de la actividad digital pueden aumentar también los riesgos", señala el directivo. Entre los peligros destaca que el mayor riesgo es que los niños sean víctimas de personas malintencionadas a través del engaño, que, incluso, quieran establecer un vínculo con ellos o les manden fotos pornográficas.

Además de los chicos, también los dispositivos pueden ser víctimas de algún ataque. "Sin darse cuenta, los menores pueden descargar en sus computadoras o tabletas programas que les suministren a delincuentes informáticos las contraseñas, o les permitan ver toda actividad que tiene ese usuario en su dispositivo. También hay software que infecta los celulares de tal manera que éstos luego les informan a los malhechores en qué páginas ingresó el usuario, los mensajes de texto que ha enviado y toda la información que está almacenada en el equipo", dice el ejecutivo de Trend Argentina.

Para poder evitar ser víctima de estos ataques, es necesario saber qué medidas tomar. "En primer lugar, hay que observar a nuestros hijos, ver en qué paginas ingresan y quiénes son sus contactos. También es importante instalar un software que permita el monitoreo y bloqueo de ciertos sitios no aptos para menores", recomienda Lechuga. Actualmente, existen muchas soluciones hogareñas que ofrecen la posibilidad de tener distintos usuarios en un mismo equipo; así, por ejemplo, el usuario del padre tiene acceso a toda la Red, mientras que el usuario del niño tiene bloqueadas determinadas páginas configuradas. "También se le puede pedir un reporte para saber a dónde accedió el chico. Y en el caso de los celulares o tabletas recomendamos que instalen las aplicaciones de las tiendas oficiales de las distintas plataformas, y no bajarlas de sitios desconocidos. Por último recomendamos no acceder a páginas que solicitan un permiso adicional para ingresar", concluye el gerente de Trend Argentina..

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